
Te sigo,
La palabra es compañía.
Es releer lo ya vivido para retomar el instante, olerlo, recordar hasta la temperatura del café de ese instante, la lluvia inoportuna, el apuro del trabajo y la estación del año.... no importa que tan lejos de nuestro presente se encuentre aquella evidencia de un "estar" sino la magnífica complacencia que da el volver a vivir la compañía.
Tienes razón en aquello de que exiten personajes con habilidades extraordinarias para expresar no solo vivencias, sino capaces de llevarnos de la mano a emociones reconocidas, no importa que sea en un cuerpo ajeno, o en una vivencia extraña, la idea es apropiarse del sentimiento expresado, vivirlo, compartirlo y sentir renacer cierta complicidad con aroma a afecto.
Uno va leyendo lo prestado, lo robado, lo compartido y establecer cierta afinidad en experiencias vividas, pero ays! cuando uno se topa con vivencias de personas cercanas, que es igual a encontrar un oásis en medio de un cielo cargado de relámpagos, es ahí cuando la cercanía se aproxima, cuando se roza la punta de la nariz con el otro y se hacen morisquetas de complicidad y arrojo...cuando te sorprendes sonriéndo para ti y para el "otro" y disfrutas de la sensación de haber vuelto a sentir aquella compañía tan próxima que queda la piel adormecida.
Petalos de rosa, palabras sueltas, coherentes, oportunas y sin rumbo, navegando de mar en mar hasta encontrar puerto a puerto, cuna para plantar imperios de sol.
Texto Publicado originalmente para:
De Ángeles y Demonios
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